Platón escribe en su diálogo El Fedro: ¨Este lugar supraceleste (hiperuranio) jamás ha sido cantado ni será cantado dignamente por los poetas de aquí abajo. Es así, empero, porque hay que tener el coraje de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de verdad. En realidad, la substancia (la realidad, el ser, es decir, las ideas) es la que realmente es, carente de color, sin figura e intelegible, y que solo puede ser contemplada por el timonel del alma, por el intelecto, y es el objeto propio del género de la verdadera ciencia, que ocupa este lugar. Porque el pensamiento de un dios se nutre de intelecto y de ciencia pura, también el de toda alma que se proponga acoger todo aquello que le corresponda, una vez que ha atibado el ser, se regocija por ello y al contemplar la verdad se alimenta de ésta y se fortalece, hasta el momento en que la rotación circular la vuelve a conducir al mismo punto. Durante esta evolución contempla la justicia en sí, contempla la sabiduría, contempla la c...